¿Qué son los implantes?

Son unas raíces artificiales de titanio clínicamente puro (un material con un excelente grado de biocompatibilidad con el organismos humano) que se colocan (“implantan”) en el hueso mandibular o maxilar, creando así una base sólida para restaurar dientes individuales o prótesis parcial o total.

Desde el punto de vista funcional son exactamente igual que nuestros dientes naturales.

Los implantes dentales nos permitirán masticar con total comodidad, sonreír, hablar y, en definitiva, sentir la misma comodidad que con nuestros propios dientes.

¿Qué seguridad nos ofrecen los implantes?

Gracias a una tecnología en constante evolución, la Implantología dental es, en la actualidad, una técnica muy segura y predecible en manos expertas. Así lo han establecido numerosos estudios clínicos a largo plazo.

Todo esto nos permite afirmar que estos tratamientos van a ser muy duraderos, si bien no debemos olvidar que una higiene diaria, la asistencia habitual a las sesiones de higiene y control establecidas por el dentista, y un adecuado mantenimiento, son requisitos indispensables para el buen funcionamiento de los implantes.

Los implantes y demás componentes que utilizamos en esta clínica dental son de la máxima calidad y precisión. Son el resultado de los últimos avances y fruto de numerosas investigaciones.

¿Qué finalidad tienen los implantes?

1. Mejorar la función y la estética.

Poder sustituir las dentaduras removibles (de quita y pon) por dientes fijos, mejorando la función y la estética. Servir como anclaje para estas dentaduras, aumentando con ello notablemente su estabilidad.

Reponer piezas dentarias sin necesidad de tocar los dientes naturales, permitiéndonos masticar, sonreír y hablar con total normalidad.

2. Frenar la reabsorción ósea.

Cuando perdemos una pieza dentaria o varias, se inicia un proceso llamado de reabsorción o perdida ósea, que en muchos casos se ve acelerado por la presión de las prótesis removibles (de quita y pon).

Las consecuencias funcionales y estéticas de la reabsorción ósea pueden ser dramáticas.

3. Disminuir la sobre carga de las piezas dentarias.

Al ir perdiendo piezas dentarias, las restantes tienen que soportar todas las fuerzas de la masticación, sufriendo con ello una importante sobrecarga y por tanto, viendo acortada su vida útil.

Con los implantes no reponemos los dientes que hemos perdido, restaurando la función y la estética, sino que al implantar las raíces artificiales vamos a frenar la reabsorción ósea, que tantos problemas funcionales y estéticos nos pueden provocar.

Hoy en día disponemos de técnicas regenerativas para el hueso, injertos óseos con la técnica del Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRGF), que nos resultan de enorme utilidad.

Plasma Rico en Factores de Crecimiento

La técnica de PRGF consiste en aislar del plasma sanguíneo las proteinas responsables de la cicatrización de las heridas y de la regeneración de los tejidos. Una vez aplicadas en la zona a tratar, y administradas a unas dosis terapeuticas, el proceso de regeneración se optimiza y acelera de una forma natural.