Los trastornos temporomandibulares son desórdenes de los músculos de la mandíbula, las articulaciones temporomandibulares y/o los nervios asociados con el dolor facial.

La tensión, el estrés y las alteraciones de posición de la dentadura suelen confluir en el origen de este tipo de patología. Para realizar un correcto diagnóstico de la naturaleza exacta del problema, suele ser necesario emplear elementos tales como modelos de la boca articulados, radiografías de diferentes tipos, programas informaticos de análisis de la oclusión, etc.

La valoración de las estructuras anatómicas (músculos, huesos, dientes,ligamentos, disco o menisco intraarticular) es, en ocasiones, de capital importancia para enfocar el tratamiento. La forma que tienen los dientes de contactar entre sí, puede determinar la aparición de molestias articulares, sobre todo al cerrar la boca y al hacer movimientos laterales y hacia delante con la mandibula, ya sea porque se sobrecarga más un lado que el otro, o porque se provoca una posición incorrecta de la mandíbula, repercutiendo en el espacio de la articulación.

El tratamiento de las disfunciones craneomandibulares resulta más difícil cuanto más crónico es el problema, por lo que resulta aconsejable acudir a la consulta en cuanto se notan los primeros síntomas, como molestias o ruidos en las articulaciones, o cambios en la mordida.

La base del tratamiento pasa por restablecer el equilibrio entre los músculos, dientes y las articulaciones, mediante técnicas ortopédicas, ortodóncicas, protésicas o bien mediante la utilización de placas (férulas) de diferentes tipos.

Son posicionadores que se interponen entre los dientes (generalmente durante la noche) y son capaces de redirigir, disminuir y redistribuir las fuerzas de la masticación, relajando la musculatura y protegiendo la articulación (ATM).